Fantasía Ocampo

Últimamente, en este tercer trimestre, en Lengua, estuvimos leyendo y analizando a las hermanas Victoria y Silvina Ocampo y a algunos cuentos de la última. Estos fueron “Clotilde Ifrán”, “Ana Valerga” y “La boda”. En ellos, nos focalizamos en como muestran la perversidad de la mujer, la utilización del género fantástico y la ruptura de los estereotipos femeninos de la época. Una vez terminado el análisis colectivo, debimos escribir un ensayo utilizando el material aprendido en clase. Había 2 opciones:

1. Presentar un ensayo argumentativo que permita sostener la siguiente afirmación: «Silvina Ocampo utiliza el género fantástico para trabajar con el binomio vida/muerte».

El argumento debe desarrollar un mínimo de 3 argumentos.

La utilización de citas resulta obligatoria.

Se deben tomar en cuenta los 3 textos leídos en clase.

2. Presentar un ensayo argumentativo que permita sostener la siguiente afirmación: «Las hermanas Ocampo se enfrentaron a los estereotipos femeninos de su época, tanto a partir de su vida como a través de su obra».

El argumento debe desarrollar un mínimo de 3 argumentos.

La utilización de citas resulta obligatoria.

Se deben tomar en cuenta por lo menos 2 de los textos leídos en clase.

Yo elegí la primera, y este es mi ensayo:

Silvina Ocampo fue una escritora muy reconocida a lo largo de sus años en acción. A diferencia de su hermana mayor Victoria, quien se focalizó en el desarrollo de crónicas, Silvina fue una fantástica autora de cuentos ficticios. Fue especialmente identificada debido a la utilización del género fantástico. A través de este, no solamente trabaja con la ruptura de los estereotipos pertenecientes a la época de la mujer, sino que además aborda el binomio de vida y muerte. Esto se puede ver en los cuentos cortos titulados “Clotilde Ifrán”, “Ana Valerga” y “La boda”. 

Como primer texto, “Clotilde Ifrán” expresa el efecto de la fantasía mediante la ambigüedad producida por el hecho de que Clemencia logra comunicarse e interactuar con la modista a pesar de que había muerto años atrás. Sin embargo, Clemencia “recordó que no hacía un año le había hecho un vestido de fiesta.” Si bien Clotilde Ifrán había subido a los cielos, o bajado a los infiernos, hacía ocho años, mismo después de aquel suceso, Clemencia ya la había contratado dos veces. Analíticamente, considero que a través de esto Silvina quiso explicar el hecho de que la figura de la muerte, el diablo, había querido llevarla ya una vez, pero no lo logró, y estaba en ese momento comenzado el segundo intento. Entretanto que la muerte llegaba se ve cómo la niña envejeció: “Durante las horas que esperó a Clotilde Ifrán, Clemencia no comió ni durmió. Cuando llegó Clotilde Ifrán se sentía envejecida… Se hubiera dicho que los relojes se habían detenido”. Este hecho sobrenatural muestra cómo a medida que llegaba Clotilde, Clemencia estaba cada vez más cerca de la muerte donde el tiempo no existe. Es la última oración del cuento la que produce más confusión: “Las dos salieron tomadas de la mano”. Describe y termina de establecer que la modista se le apareció a Clemencia de forma corpórea aunque al mismo tiempo se puede entender como que la niña terminó por morir y se marchó de la casa en espíritu junto con el fantasma de Clotilde Ifrán.

El cuento “Ana Valerga” juega con la mente del lector al generarle duda: ¿Eran los niños que estaban muertos? ¿O eran las estatuas? Como maestra de niños atrasados, Ana Valerga los amenazaba diciendo que: “los monumentos de las ciudad… no eran de bronce, ni de piedra, ni de mármol, como creía la gente, sino de carne y hueso. Los indios, los caballos, los toros y las mujeres aparentemente no se movían, pero bastaba que pasara un niño para que lo robaran”. Aquí, aún creemos que la maestra construyó un simple mito para asustar a los niños y lograr su adoctrinamiento. Sin embargo, luego comenzamos a entender que no se trataba de una mera historia ¿o si?: “otra vez llevó, con un grupo de niños, maíz a un caballo de bronce, otra vez pan a mujeres de mármol; otra vez agua a un prócer”. El lector se encuentra en un bucle que lo traslada en círculos de un lado al otro analizando las posibilidades de que las estatuas están vivas o de que los niños, por su inocencia, crean todo lo que se les dice. Similarmente ocurre con el accidente de uno de los niños: “Mochito, que estuvo a punto de perder la vida entre las flechas de los indios de mármol”. En este momento, ya no se sabe qué creer ¿Había sido culpa de Mochito que había estado jugando sobre el monumento? ¿O había sido culpa de los indios que al ver a un niño cobraron vida y dispararon con sus arcos? Nuevamente, con el cierre del texto, Silvina logra desconcertar al lector: “No parecían muertos, como antes”. Debido al sujeto tácito de la oración, no se puede identificar si eran los monumentos que parecían haberse convertido en carne y hueso, o si refiere a los niños atrasados, que a pesar del malo y abusivo adoctrinamiento de Ana Valerga, había logrado que estén más conectados a la realidad, a la vida.

Finalmente, en el tercer cuento denominado “La boda”, la autora aborda el género fantástico relacionado al fino hilo que separa la vida de la muerte mediante el supuesto asesinato cometido. Al ser narrado a través de los ojos de Gabriela, la niña, genera incertidumbre en el lector cuestionando si realmente fue ella quien mató a Arminda: “Mis padres sostuvieron un conciliábulo para decidir si tenían que llamar a un médico. Nadie jamás me creyó.” Gabriela había colocado la araña en el rodete artificial de la novia antes de que esta se desplomó en el pasillo de la Iglesia. La causa de aquel evento no se menciona sino la confesión de Gabriela declarándose culpable. Sin embargo, debido a su juventud, nadie le hizo caso y hasta la trataron de loca ¿Acaso la había matado la araña o había sido otra causa? Adicionalmente, se puede ver el binomio de la vida y muerte en: “Durante un rato creyeron que había muerto, durante otro creyeron que estaba viva”. Era tal la confusión y la mínima separación entre ambos estados, que no pudieron diferenciar si estaba viva o muerta. 

En conclusión, a través de sus cuentos cortos “Clotilde Ifrán”, “Ana Valerga” y “La boda”, Silvina Ocampo logró abordar firmemente el género fantástico y con él, el binomio de vida y muerte. Esto se identifica teniendo en cuenta la temprana muerte de Clotilde Ifrán en comparación con sus encuentros con Clemencia, las amenazas de Ana Valerga a los niños y sus vueltas a la realidad, y la pobre percepción sobre el estado de Arminda.

 

Anouk de Laferrere

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