Estilización

En clase de Lengua, el miércoles 21, comenzamos a leer la novela “El Príncipe de la Niebla”, por Carlos Ruiz Zafón. Después de leer los primeros dos capítulos, la profesora nos asigno desarrollar un escrito sobre alguna primera vez que hayamos experienciado basado en uno de los párrafos del Capítulo 1, siguiendo su estructura.

Fragmento Original:

“Llevaban más de cinco horas en el tren cuando, de súbito, al emerger de un oscuro túnel, una infinita lámina de luz y claridad espectral se extendió ante sus ojos. El azul eléctrico del mar resplandeciente bajo el sol del mediodía se grabó en su retina como una aparición sobrenatural. Mientras el tren seguía su camino a pocos metros del mar, Max sacó la cabeza por la ventanilla y sintió por primera vez el viento impregnado de olor a salitre sobre su piel. Se volvió a mirar a su padre, que le contemplaba desde el extremo del compartimiento del tren con una sonrisa misteriosa, asintiendo a una pregunta que Max no había llegado a formular. Supo entonces que no importaba cuál fuera el destino de aquel viaje ni en qué estación se detuviera el tren; desde aquel día nunca viviría en un lugar desde el cual no pudiese ver cada mañana al despertar aquella luz azul y cegadora que ascendía hacia el cielo como un vapor mágico y transparen te. Era una promesa que se había hecho a sí mismo.“

Estilización; mi versión:

Había estado esperando en el aeropuerto un largo tiempo, cuando, de repente, las tan esperadas palabras, emergieron por el altavoz y llegaron con claridad a sus oídos. El interior del avión, a través de las personas, amontonadas en dirección a la puerta, se empezó a ver paulatinamente. Mientras que todos caminaban buscando sus asientos, Anouk encontró el suyo fácilmente y se sentó por primera vez en un avión. Se volteo para ver a su madre que la observaba con la misma excitación que ella, gesticulando una sonrisa que Anouk reflejaba como un espejo. Fue unos momentos más tarde que entendió que no cambiaba a dónde aterrizaran; desde ese entonces siempre recordaría el sentimiento de despegar, en el cual no se pudiera cesar el revoloteo de las mariposas en el estómago y se diera cuenta de lo pequeña que en realidad era ella en el mundo.

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